Enrredaderas y apoyantes

Precursoras de los jardines verticales, excelentes para diseñar jardines pequeños y protagonistas en jardines urbanos, las trepadoras nos permiten disfrutar de mucho verde ocupando poco espacio.
Anuales, vivaces o arbustivas, con follaje caduco o persistente de texturas y colores variados, y flores o frutos en diferentes épocas del año, alguna de ellas responderá a las necesidades de nuestro jardín.

Las enredaderas son plantas que tienen la capacidad de trepar por sus propios medios. Las maneras de que se valen para sujetarse pueden ser diversas: zarcillos, raíces aéreas, tallos volubles, espinas, etc.

Las apoyantes no trepan por sus propios medios, sino que se sirven de otras plantas o estructuras como sostén; ejemplos: plumbago, santa rita, jazmín amarillo.

1. Tallos Volubles 2. Raíces aéreas 3. Zarcillos

1. Tallos muy flexibles que se enroscan alrededor de los soportes (Glicina y madreselva)
2. Desarrollan pequeñas raíces adventicias con las que se adhieren a los soportes (hiedra variegata).
3. Tallos, hojas o pecíolos que se han adaptado para enroscarse en algún asidero (pasionaria).

Complementos del jardín

Pantallas visuales. Las paredes y muros cubiertos de vegetación se conviertenen elementos decorativos; el follaje verde contrasta con el color de ladrillos y piedras resaltando su belleza y al mismo tiempo suaviza las líneas duras. Nos ayudan acamuflar partes no atractivas del jardín.
Sombra, protección e intimidad. Visten pérgolas y estructuras; con una buena elección de la trepadora podemos tanto destacar las estructuras nobles de madera o hierro como cubrir completamente las poco agraciadas. Con ejemplares de follaje caduco lograremos sombra fresca en verano y sol en invierno. Utilizando varias trepadoraspodemos tener una pérgola con flores todo el año, la variedad de especies disponibles nos lo permite.
Complemento visual en canteros. Aportan mucho volumen de verde y sirven como elemento de conexión entre el cantero y los muros. En canteros mixtos las dejamos crecer entre las plantas o bien las guiamos sobre soportes. La forma flexible de desarrollo de las trepadoras nos permite manejar los elementos verticales del diseño con total libertad. (Foto: Dolichos lablab e ipomoea lobata en flor a fines del verano.)

Tan comunes como hermosas

Madreselva, versátil y perfumada
Lonicera spp.
Origen: Asia.
Trepadora arbustiva con tallos leñosos volubles, follaje caduco, flores muy fragantes de color rojo o blanco amarillento. Florece desde principio de la primavera hasta el verano. Se adapta a cualquier tipo de suelo y exposición, agradece suelos húmedos y especialmente que su pie esté a la sombra. El cultivar de flor blanco amarillenta tiene crecimiento muy vigoroso, alcanza grandes dimensiones (más de 10 m) y llega a ser muy invasivo.

Mburucuyá, pasionaria, flor de la pasión
Passiflora spp.
Origen: América del Sur.

Planta rústica que trepa por medio de zarcillos simples y lo hace muy vigorosamente. Puede superar los 5 m de altura. Florece en primavera hasta el principio del verano. Las flores son muy llamativas y el fruto, usualmente comestible, es decorativo. La variedad nativa, el mburucuyá, tiene flores blancas con tonos violetas; es rústica y resiste el frío, prefiere los suelos fértiles y húmedos y la exposición soleada. La variedad quadrangularis, oriunda de América tropical, de flores más grandes y color púrpura, solo prospera protegida del frío y si recibe mucho sol.

Hiedra común
Hedera helix L.
Origen: Europa.

Es una verdadera trepadora, se fija firmemente por medio de raicillas a cualquier objeto con el que entra en contacto. Llega a cubrir árboles de más de 20 m de altura. Necesita suelos ricos húmedos y arcillosos; tolera la cal. Resiste el frío y prefiere ambiente húmedo. El sol directo, especialmente el de la tarde, quemará sus hojas; conviene ubicarla en lugares con sombra o media sombra. Existen diversos cultivares con variedad de forma, tamaño y tonalidad de las hojas: completamente verde, variegada de hoja grande, variegada o disciplinada de hoja pequeña y hasta de hojas rizadas. Además de usarse para cubrir superficies verticales, también es un buena tapizante y muy decorativa como colgante, especialmente los variedades de hoja pequeña.

Enamorada de los muros
Ficus pumila o ficus repens
Origen: Asia y Australia.

Crece compacta y muy pegada a los muros mediante raíces adventicias. Necesita buena luz pero prefiere que no le dé el sol de la tarde, demasiado fuerte para sus hojas. Es ideal para jardines formales y también usada como fondo de canteros por su follaje perenne de color verde oscuro. Existen cultivares de follaje variegado y tapizantes.
Cuando no tiene más muro para adherirse, sigue extendiéndose por ramas con hojas más grandes. En ellas muestra frutos parecidos a higos que conviene quitar porque atraen a los roedores.

Campanillas, campanillas violetas
Ipomoea purpurea L. Roth
Origen: América

Planta herbácea anual, esta trepadora presenta zarcillos que se enroscan en todo lo que encuentran. Alcanza fácilmente los 3 m de altura. Se usa para cubrir rápidamente muros, rejas y en canteros rústicos. Extremadamente invasora, llena de campanas violetas los baldíos en el verano. Soporta terrenos relativamente pobres, y prefiere exposición soleada. Las flores tienen la particularidad de cerrarse al atardecer, y los días nublados no llegan a abrirse. Florece muy abundantemente durante el verano y hasta el otoño.

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